Antes de comprar una empresa, fusionarse con ella o incluso antes de una ampliación de capital relevante, resulta imprescindible conocer con precisión su situación tributaria real. La due diligence fiscal es precisamente el proceso de revisión y verificación que permite identificar contingencias, riesgos y oportunidades fiscales de una compañía antes de cerrar una operación corporativa. En este artículo explicamos en qué consiste, qué áreas abarca y en qué momentos resulta imprescindible realizarla.
Qué es una due diligence fiscal
La due diligence fiscal consiste en un examen exhaustivo de la situación tributaria de una empresa, con el objetivo de identificar contingencias no provisionadas, riesgos de comprobación por parte de la AEAT, beneficios fiscales aplicados incorrectamente o pendientes de justificar, y oportunidades de optimización que puedan aprovecharse tras la operación. A diferencia de una simple revisión contable, la due diligence fiscal analiza específicamente el cumplimiento de las obligaciones tributarias en todos los impuestos relevantes: Impuesto sobre Sociedades, IVA, retenciones e ingresos a cuenta, tributos locales y, en su caso, obligaciones de precios de transferencia si existen operaciones vinculadas.
El resultado del trabajo se plasma habitualmente en un informe que cuantifica las contingencias detectadas, las clasifica por nivel de riesgo (alto, medio, bajo) y propone mecanismos de mitigación, como garantías, retenciones sobre el precio, cláusulas de indemnización específicas o ajustes en la valoración de la operación.
Cuándo se necesita una due diligence fiscal
Aunque su uso más habitual se asocia a operaciones de compraventa de empresas, la due diligence fiscal resulta recomendable en múltiples escenarios:
- Adquisiciones de empresas (M&A), tanto mediante compra de acciones o participaciones como mediante adquisición de activos, para conocer el estado real de la sociedad target antes de fijar el precio definitivo.
- Fusiones y escisiones, con el fin de detectar contingencias que puedan trasladarse a la entidad resultante por sucesión universal.
- Entrada de inversores o fondos de capital riesgo, que exigen habitualmente este análisis como condición previa al cierre de la ronda de financiación.
- Procesos de venta preparados por el propio vendedor (vendor due diligence), para anticipar los riesgos que detectará el comprador y negociar en mejores condiciones.
- Operaciones de refinanciación o salida a bolsa, en las que entidades financieras o reguladores exigen transparencia sobre la posición fiscal de la compañía.
Áreas clave que analiza la due diligence fiscal
Impuesto sobre Sociedades
Se revisan las autoliquidaciones de los últimos ejercicios no prescritos, la correcta aplicación de deducciones y bonificaciones, la compensación de bases imponibles negativas, el tratamiento de operaciones vinculadas y la existencia de comprobaciones abiertas o litigios pendientes con la Administración.
IVA y tributos indirectos
Se comprueba la correcta repercusión y deducción del impuesto, la aplicación de exenciones y tipos reducidos, y el cumplimiento de las obligaciones formales de facturación y declaración.
Retenciones e Impuesto sobre la Renta
Se analiza el correcto cálculo e ingreso de las retenciones practicadas a empleados, administradores y profesionales, un área especialmente sensible en empresas familiares por la posible existencia de retribuciones no formalizadas correctamente.
Fiscalidad local e internacional
Se revisan el Impuesto sobre Bienes Inmuebles, el Impuesto sobre Actividades Económicas y, cuando la empresa opera en varios países, los riesgos de establecimiento permanente y el cumplimiento de las obligaciones de precios de transferencia entre entidades vinculadas.
El papel del período de prescripción
Un elemento central de cualquier due diligence fiscal es delimitar el período no prescrito, generalmente los cuatro últimos ejercicios susceptibles de comprobación por la AEAT, aunque ciertos derechos, como el de comprobar bases imponibles negativas generadas en ejercicios anteriores, pueden extenderse más allá de ese plazo general. Este análisis temporal es esencial para acotar el alcance real de las contingencias detectadas y su impacto económico potencial.
Consecuencias de no realizar una due diligence fiscal
Omitir este análisis antes de una operación corporativa puede tener consecuencias severas: el comprador puede terminar asumiendo, sin saberlo, deudas tributarias generadas antes de la adquisición, especialmente en operaciones de compra de participaciones donde la sociedad conserva toda su historia fiscal. También pueden perderse oportunidades de negociar el precio a la baja, de exigir garantías específicas al vendedor o de estructurar la operación de forma que se minimicen los riesgos fiscales heredados.
Buenas prácticas al encargar una due diligence fiscal
Para que el proceso resulte eficaz conviene definir con claridad su alcance temporal y material desde el inicio, coordinar el trabajo fiscal con la due diligence legal y laboral para detectar contingencias transversales, y establecer un canal ágil de comunicación con los asesores de la contraparte para resolver dudas documentales sin retrasar el cierre de la operación.
¿Cómo puede ayudarte LRB Tax & Legal / ValiTax?
Una due diligence fiscal bien ejecutada es una de las mejores inversiones que puede hacer una empresa antes de una operación corporativa relevante, porque permite negociar desde el conocimiento y no desde la incertidumbre. En ValiTax elaboramos informes periciales tributarios que cuantifican con rigor técnico las contingencias fiscales detectadas, sirviendo de base sólida tanto para la negociación del precio como para una eventual defensa posterior ante la Administración.
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